Cómo hacer buenas fotos en la nieve (Consejos útiles)

Se han cumplido las previsiones y ha caído la nevada de la década (o más) en buena parte de España. Es una ocasión inigualable para sacar la cámara a pasear, así que, para los más inexpertos, me permito daros algunos consejos para hacer fotografías interesantes de nieve.

EXPOSICIÓN: La nieve es como un inmenso reflector que inunda de luz todo. El fotómetro de nuestra cámara se suele volver un poco loco al intentar compensar toda esa cantidad de luminosidad y reacciona ajustado los parámetros para cerrar el diafragma. ¿Qué ocurre? pues que, generalmente y contra todo pronóstico, nuestras fotos de nieve salen oscuras, ¿Cómo lo evitamos? compensando la exposición un punto o dos por encima, según la cantidad de blanco que haya en nuestra imagen, para conseguir imágenes vibrantes.

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Saca tu creatividad a pasear en Otoño.

El Otoño es, probablemente, la época del año que más me guste fotografiar. Sin ser un fan de la fotografía de naturaleza, la luz en otoño tiene una tonalidad y una suavidad especial. Pero creo que coincidiremos cuando digo que no es fácil fotografiar en otoño. Colores, formas, luces… se hace difícil darle forma al caos.

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El instante decisivo

Unstable Equilibrium

Esa es la frase con la que se podría definir no sólo la fotografía, si no la vida entera del fotógrafo Henri Cartier Bresson . Una vida dedicada a la búsqueda de ese “instante decisivo”. Comprender sus fotografía pasa por ir mucho más allá de meros criterios estéticos y tratar de leerla, de entender ese instante, ese trozo de realidad que Henri captó en su objetivo.

Viendo detenidamente su obra, pienso dos cosas: la primera y más abrumadora es que la fotografía social de esos “momentos decisivos” ha muerto. El derecho a la propia imagen (el creerse en posesión de él) hace que si se nos ocurriera hacer hoy en día algunas de esas fotografías, acabaríamos con la cámara en el esófago, introducida, con toda probabilidad por alguno de los fotografiados. La segunda es que Henri convirtió ese lema en su forma de vida. En sus imágenes se ve más que una serie de buenas imágenes. Se ve una trayectoria personal, un proyecto a largo, larguísimo plazo que se convirtió en la obra de toda una vida.
Lanzarse a la calle y buscar esas instantáneas, aunque no sean “robadas” como la de la fotografía que ilustra este artículo, es una aventura que requiere arrojo y paciencia.
Esa paciencia, esa capacidad de convertir la fotografía en estilo y proyecto de vida creo que es lo que hace a los grandes… aún más grandes.

Vd. apriete el botón, que nosotros hacemos el resto


Al hilo de una conversación con un conocido (va por tí, Guille ;) ) hoy voy a hablar un poco sobre el aburrido y trilladísimo tema: “Retocar, sí o no”. Adelanto que más que defender una u otra postura, simplemente diré lo que pienso sobre el tema, y que al final se resume en mi forma de trabajar.

Partiendo de la base que el “Ah… pero si está retocada (cara de desilusión) ” me parece un tanto pueril (fotográficamente hablando en el S. XXI, claro) espero no ofender a nadie con los comentarios que vengan a continuación…

Ya lo dijo Ansel Adams hace casi 100 años. Y es que leche… que ya ha llovido desde entonces, y ya él insistía en que el proceso fotográfico se dividía en tres partes, a saber, y para que nos entendamos:

- La Toma: (el momento de apretar el botón)
- El Revelado: (el tratamiento químico del negativo que había sido expuesto a la luz)
- El Positivado (el proceso de plasmar en un papel la imagen del negativo)

Tan importantes eran las tres partes para este señor que, ni más ni menos, escribió tres libros igual de gordos sobre cada una de las tres partes del proceso (su famosa trilogía).

La fotografía “Vd. apriete el botón, que nosotros hacemos el resto” es un invento tan comercial como reciente. Evidentemente, no todos podíamos tener un laboratorio en casa. Por precio, por tiempo… ni por conocimientos. Alguna multinacional pensó: “¿Por qué no se lo damos todo hecho y de paso nos forramos?” Y así surgió el tipo de fotografía “sin retoque”, que algunos defienden a capa y espada como el culmen del purismo fotográfico. Incluso para aquellos puristas que disparaban diapositivas, les recuerdo que el aspecto de sus fotografías era muy diferente si disparaban con Velvia o con Sensia (por decir algo) o si los líquidos del laboratorio estaban nuevos o pasados… o no? Cada tipo de carrete, tanto en color como en BN tiene una reacción diferente a los colores, a la luz. Diferente rango dinámico, diferente grado de contraste, de saturación. ¿Qué es la fotografía “sin retoque”? ¿Existe o ha existido alguna vez en realidad?

Pues bien, en mi opinión, la fotografía plana, tal y como sale de la cámara, es sosa, aburrida, insulsa. Sí… así es como se ve un RAW recién salido. Ah? que disparas en JPG? bueno… pues entonces siento desilusionarte, pero tu fotografía ya no es “sin retoque”. Por suerte, las cámaras fotográficas ven el mundo en RAW y para dártelo en JPG, realizan una serie de procesos sobre ella: eliminan bits (que pena) realzan algunos colores y amortiguan otros, añaden el contraste que les parece (que pena), o incluso si seleccionas un modo retrato desenfocan un pelín o se cargan el azul de cielo o el verde de las hojas si seleccionas modo paisaje… sí, esa es la cruda realidad. Tu cámara se ha tomado la libertad de retocar por tí… ¿que te gusta así? eso es otro cantar…

Podría daros más motivos personales a favor de postprocesar una foto, algunos tan evidentes como la diferencia entre el rango dinámico de un ojo humano y un sensor digital, y la necesidad imperiosa de procesar una imagen para que se parezca a lo que nuestro ojo vió en el momento de hacer la foto. Podría… pero mi justificación es bien distinta.

Cuando hago una foto, fabrico una imagen. La fabrico mentalmente, en mi imaginación. Para mí, el momento de apretar el disparador es sólo el comienzo de un proceso que, con un poco de suerte, me llevará a alcanzar la imagen objetivo que mi imaginación dibujó un segundo antes de que todo comenzara. Cuando abro un RAW, no abro sin rumbo, si no que tengo un norte hacia el que procuro caminar. Unas veces lo consigo y otras, evidentemente, no. Unas lo consigo en diez minutos y otras abriré la imagen 20 veces y empezaré de nuevo hasta conseguirlo o, simplente, no lo conseguiré, probablemente por no haber hecho esa toma adecuada para conseguir mi imagen…

En cualquier caso, como dije al principio, esto es solo mi opinión, mi humilde opinión. Cualquier otra será probablemente tan válida o más que la mía…

Salud… y buenas fotos!

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