Recientemente, en mis mini-vacaciones, he tenido la oportunidad Lisboa. Una ciudad con encanto donde las haya. Sus suelos empedrados, sus tranvías, su historia lo inundan todo. Ha sido una cosa “rapidita” (poco más de dos días), pero en muy buena compañía, con mi familia y unos excelentes amigos que organizaron el viaje maravillosamente y que hicieron que disfrutáramos de la corta estancia a tope.
Aquí dejo una pequeña galería que espero que os resulte, al menos, interesante. (Hacer click en la imagen)

















































